A parte de su maravilloso aroma y su aportación al sabor de nuestros platos, nos ha ocurrido en muchas ocasiones que nos han preguntado por las propiedades de las trufas, más allá de las ya conocidas.

Las trufas como todos los hongos se componen por unas tres cuartas partes de agua, el resto, alimentariamente hablando y en cualquiera de las tres variedades que trabajamos aquí (melanosporum, aestivum o uncinatum) es muy parecida, lo que sería los siguientes, aproximadamente y dependiendo del tipo de tuber.

Macronutrientes
Humedad 74,7
Proteínas 7,4
Lípidos <0,5
Carbohidratos 5,7
Fibra* 10,3
Ceniza 1,9
Energía 73,0

 

Con respecto a los micronutrientes, minerales y vitaminas de la trufa que muchos me preguntan en muchas ocasiones, son estos:

  • En el tema mineral, es rica en potasio, fósforo, hierro, selenio, magnesio, manganeso, azufre y calcio.
  • Con respecto a vitaminas, es rica en aquellas del grupo B, como la B2 riboflavina y la B3 niacina.

Por lo que podríamos decir que en su interior la trufa posee un gran poder antioxidante, regenerador, rejuvenecedor.

Por decirlo de otra manera, aplicado a las células, actuaría como ayuda al metabolismo energetico de la misma y a la reparación del ADN. Así mismo sus componentes juegan un importante papel en la desintoxicación de entre otras partes, nuestra piel y además actúan como ayuda a la metabolización de otras vitaminas.

¿Puede ser que estas propiedades son las que le hayan dado fama a la trufa de ser afrodisiaca?

Pues podría ser que los antiguos hace mucho más tiempo que nosotros, supieran de este poder que encierra este maravilloso diamante del campo aragonés y que nosotros aún lo tengamos que descubrir.